Un flujo de trabajo con IA: de una petición vaga a un resultado verificado
Una forma repetible de definir la tarea, producir un borrador útil y comprobarlo antes de usarlo.

La pregunta útil no es «¿qué prompt copio?», sino «¿qué decisión apoyará este trabajo?». Un buen flujo de IA empieza antes de abrir el modelo y termina después de una revisión humana.
1. Convierte la petición en un encargo claro
Escribe el objetivo en una frase. Añade el público, las fuentes permitidas, el formato y los límites. Si falta información, indícalo; no pidas al modelo que invente los datos.
En lugar de «escribe sobre el curso», pide un resumen breve basado solo en el programa aprobado y que marque las fechas desconocidas como pendientes.
- Objetivo: ¿qué hay que decidir o producir?
- Entradas: ¿qué documentos se pueden usar?
- Criterio: ¿cómo sabrás si sirve?
2. Haz visible la comprobación
Separa los hechos de las suposiciones. Divide las tareas complejas en encargo, borrador y revisión. Conserva las fuentes originales para poder rastrear cada afirmación.
No confundas fluidez con exactitud: abre las fuentes, verifica cifras y enlaces y detecta certezas donde solo había lagunas.
- Distingue hechos y recomendaciones.
- Verifica nombres, precios y citas.
- Prueba el resultado con un caso real.
3. Conserva el proceso
Guarda la definición de la tarea, las entradas, los criterios de control y las correcciones. Así otra persona puede repetir y mejorar el trabajo.
La IA puede acelerar el borrador, pero la responsabilidad de publicar o decidir sigue siendo humana.
- Mantén unos pocos casos de prueba.
- Estudia los fallos y los aciertos.
- Actualiza el método cuando cambie la tarea.
Empieza con una tarea de poco riesgo esta semana. Define sus entradas, comprueba cada afirmación y anota las correcciones.