Huracanes explicados: cómo se forman los huracanes, por qué giran y qué es el ojo
Un huracán se forma cuando un grupo de tormentas se sitúa sobre agua de mar de al menos unos 27 °C (80 °F): el aire cálido y húmedo asciende, su vapor se condensa y el calor liberado atrae más aire desde abajo. La rotación de la Tierra curva esa entrada de aire en espiral y, cuando el viento sostenido llega a 119 km/h (74 mph), la tormenta es un huracán, con un ojo en calma de 30 a 65 km de ancho en el centro.

Quien pregunta cómo se forman los huracanes suele buscar una cadena sencilla de causas y efectos. Es corta: mar cálido, aire que asciende, giro y una tormenta que se alimenta sola. Esta guía sigue los pasos en orden, da las cinco categorías con sus velocidades de viento y explica por qué la mayoría de las perturbaciones no llegan tan lejos. La lectura lleva unos cinco minutos.
Ideas principales
- Un huracán necesita agua oceánica cálida (al menos unos 27 °C), aire húmedo e inestable, un grupo de tormentas ya existente y poco cambio del viento con la altura.
- El motor es el calor: cuando el vapor del mar se condensa en nube, el calor liberado hace subir el aire más rápido y atrae más aire en la superficie.
- La rotación de la Tierra (efecto Coriolis) convierte la entrada de aire en una espiral, antihoraria en el hemisferio norte y horaria en el sur, por lo que no se forman justo en el ecuador.
- Una tormenta pasa a ser huracán con vientos sostenidos de 119 km/h (74 mph); la escala Saffir-Simpson tiene cinco categorías y la 5 empieza en 252 km/h (157 mph).
- Sobre tierra o agua fría el huracán pierde combustible y se debilita en uno o dos días, pero la marejada ciclónica y la lluvia siguen siendo peligrosas.
La respuesta corta: un motor de calor alimentado por mar cálido
Piensa en un huracán como un motor cuyo combustible es el mar cálido. La NOAA fija la temperatura mínima del agua en unos 27 °C (80 °F), y la capa cálida debe ser profunda, de unos 50 metros, para que el propio viento de la tormenta no remueva agua fría de abajo y apague el motor. El agua se evapora y el aire húmedo asciende.
Arriba el vapor se enfría y se condensa en nube, y al condensarse libera calor. Ese calor calienta el aire de alrededor, que sube aún más deprisa, y en la superficie entra aire nuevo para ocupar su lugar. Por el camino ese aire recoge más vapor del mar y el ciclo se alimenta solo. Un huracán funciona menos con aire cálido que con el calor que el vapor saca del océano.
El calor es solo el combustible. La NOAA enumera las demás condiciones: una perturbación de partida, como una onda tropical o un grupo de tormentas; una atmósfera inestable con aire húmedo en alturas medias; una posición a unos 300 km (200 millas) o más del ecuador; y poca cizalladura vertical del viento, es decir, que su velocidad y dirección cambien poco con la altura. Una cizalladura fuerte descabeza una tormenta joven.
Paso a paso: de las tormentas al huracán
Muchas tormentas del Atlántico nacen como una onda tropical, una hilera de tormentas que sale de la costa de África. La mayoría se apaga. Si las condiciones se mantienen, los vientos de superficie empiezan a girar alrededor de un centro de baja presión y el grupo se convierte en depresión tropical, con vientos sostenidos por debajo de 63 km/h (39 mph).
A 63 km/h el sistema es una tormenta tropical y recibe un nombre de una lista de la Organización Meteorológica Mundial. A 119 km/h (74 mph) es un huracán. El giro lo pone la Tierra: el aire que fluye hacia el centro de baja presión se desvía por el efecto Coriolis y avanza curvándose en lugar de ir recto. En el hemisferio norte la circulación es antihoraria y en el sur, horaria.
El mismo efecto explica por qué los huracanes casi nunca se forman cerca del ecuador. Allí la desviación es demasiado débil para iniciar una espiral, así que la tormenta debe estar a unos grados de latitud de él.
El ojo, la pared del ojo y las cinco categorías
A medida que la tormenta se cierra, los vientos más fuertes y la lluvia más intensa se concentran en la pared del ojo, un anillo de tormentas altas. En el centro el aire desciende y se abre un ojo despejado y en calma, normalmente de 30 a 65 km de ancho. Cuando el ojo pasa sobre un pueblo hay una calma breve y después llega el otro lado de la pared con el viento en sentido contrario.
La escala de vientos de huracanes Saffir-Simpson clasifica un huracán por su viento sostenido: la categoría 1 va de 119 a 153 km/h (74 a 95 mph), la 2 de 154 a 177, la 3 de 178 a 208, la 4 de 209 a 251 y la 5 desde 252 km/h (157 mph). Las categorías 3, 4 y 5 se llaman huracanes mayores.
La escala mide solo el viento. No dice nada de la lluvia ni de la marejada ciclónica, el ascenso del mar empujado hacia la costa, que pueden hacer más daño que el viento. Huracán, tifón y ciclón tropical son tres nombres de una misma tormenta: huracán en el Atlántico norte y el Pacífico nororiental, tifón en el Pacífico noroccidental y ciclón tropical en el océano Índico y el Pacífico sur.
Por qué la mayoría se apaga y por qué los demás se debilitan
Muchas perturbaciones nunca llegan a huracán, porque el aire seco, la cizalladura o el agua más fría las frenan. La climatología de la NOAA para 1991-2020 da una temporada media en el Atlántico de 14 tormentas con nombre, de las cuales 7 pasan a huracán y 3 a huracán mayor. La temporada atlántica va del 1 de junio al 30 de noviembre y alcanza su pico hacia el 10 de septiembre, cuando el mar ha tenido todo el verano para calentarse.
Un huracán que cruza tierra o llega a agua fría pierde su combustible, y el rozamiento con el suelo frena el viento. Suele debilitarse en uno o dos días, pero el peligro no termina con el viento. La marejada ciclónica y la lluvia intensa, que causa inundaciones muy tierra adentro, suelen ser lo más mortal de un impacto, por lo que el consejo oficial es seguir las órdenes de evacuación locales y no juzgar la seguridad solo por la categoría.
Cómo lo muestra el VJOURNAL SMART BOOK
El capítulo «Huracanes y tornados» del SMART BOOK gratuito «Todo sobre todo», tomo II, en VITON13 SCHOOL recorre los mismos pasos en cinco momentos breves. Junto al texto hay una imagen 3D viva que se puede girar con el dedo o el ratón, en la que el agua cálida brilla y las nubes empiezan a girar.
Bajo la imagen hay un laboratorio de pruebas: introduces una velocidad de viento y lees la categoría. El capítulo explica además cómo un tornado cae de una supercelda, cómo siguen una tormenta los meteorólogos y dónde refugiarse, y termina con un test de tres preguntas con explicaciones y fuentes que puedes abrir.
En palabras sencillas
Imagina una chimenea hecha de nubes sobre un mar cálido. Por ella sube aire cálido y húmedo, por abajo entra aire nuevo a ocupar su sitio y el giro de la Tierra retuerce esa entrada en espiral. Mientras el mar siga cálido, la chimenea sigue tirando.
Pruébalo
Abre la escala Saffir-Simpson y anota el viento mínimo de cada categoría: 119, 154, 178, 209 y 252 km/h. Divide cada uno entre 119 y eleva el resultado al cuadrado.
Resultado esperado
Obtienes aproximadamente 1; 1,7; 2,2; 3,1 y 4,5. La fuerza del viento crece con el cuadrado de su velocidad, así que un viento de categoría 5 empuja unas 4,5 veces más que uno de categoría 1.
Comprueba tu respuesta: El viento de una tormenta pasa de 120 km/h a 240 km/h. ¿Cuántas veces crece su fuerza y a qué categoría corresponden 240 km/h?
Al duplicar la velocidad la fuerza se multiplica por 2² = 4. Un viento de 240 km/h es de categoría 4, que abarca de 209 a 251 km/h.
Preguntas y respuestas
¿Qué diferencia hay entre huracán, tifón y ciclón?
Solo el lugar. La misma tormenta se llama huracán en el Atlántico norte y el Pacífico nororiental, tifón en el Pacífico noroccidental y ciclón tropical en el océano Índico y el Pacífico sur.
¿Qué temperatura debe tener el agua?
Según la NOAA, al menos unos 27 °C (80 °F), y la capa cálida debe ser profunda, de unos 50 metros. El agua cálida es necesaria pero no suficiente: el aire seco o una cizalladura fuerte aún pueden frenar la tormenta.
¿Por qué giran los huracanes?
El aire que fluye hacia el centro de baja presión se desvía por la rotación de la Tierra, el efecto Coriolis. El resultado es un giro antihorario en el hemisferio norte y horario en el sur.
¿Por qué no se forman huracanes en el ecuador?
Allí el efecto Coriolis es casi nulo y el aire que entra no puede empezar a girar. La NOAA indica que la tormenta debe estar al menos a unos 300 km (200 millas) del ecuador, con raras excepciones.
¿Qué es el ojo de un huracán?
Una zona despejada y en calma en el centro, normalmente de 30 a 65 km de ancho, donde el aire desciende. Lo rodea la pared del ojo, con los vientos y la lluvia más fuertes.
¿Un tornado es lo mismo que un huracán?
No. Un huracán mide cientos de kilómetros de ancho, se alimenta de agua de mar cálida y dura días. Un tornado es un embudo estrecho, de decenas a cientos de metros, que cae de una tormenta en rotación y dura minutos.
Recuerda la cadena: mar cálido, aire húmedo que asciende, calor liberado al condensarse, giro de la Tierra y una tormenta que se alimenta sola hasta llegar a tierra o a agua fría. Después abre el capítulo y usa el laboratorio para convertir cualquier velocidad de viento en una categoría.
Fuentes y lecturas
- NOAA: Hurricanes (how tropical cyclones form) ↗Fuentes revisadas:
- NOAA National Hurricane Center: Saffir-Simpson Hurricane Wind Scale ↗Fuentes revisadas:
- NOAA National Hurricane Center: Tropical cyclone climatology ↗Fuentes revisadas:
- NOAA National Hurricane Center: Glossary of terms ↗Fuentes revisadas: