Capítulo 1 · Anatomía: piel, músculos, huesos, órganos y nervios
El cuerpo, capa a capa
La piel, el órgano más grande
La imagen se abre por fuera del cuerpo, la parte que todo el mundo ve. La piel es un órgano y, en un adulto, el mayor de todos: cubre entre 1,5 y 2 metros cuadrados. Tiene tres capas: una epidermis fina e impermeable arriba, una dermis más gruesa con terminaciones nerviosas, raíces del pelo y vasos sanguíneos, y debajo una capa de grasa que amortigua y aísla. La piel retiene el agua y deja fuera los gérmenes, ayuda a regular la temperatura con el sudor y fabrica vitamina D cuando le da la luz del sol. Gira el modelo con el laboratorio y fíjate en lo bien que esta capa se adapta a cada curva.
Músculos que solo tiran
Ahora la piel se levanta y aparecen los músculos. Un adulto tiene unos 600 músculos esqueléticos, los que puedes mover a voluntad. Cada músculo es un haz de fibras largas que solo saben hacer una cosa: acortarse y tirar. No pueden empujar. Por eso los músculos trabajan por parejas. Cuando tira el bíceps de la parte alta del brazo, el codo se dobla; cuando tira el tríceps del otro lado, vuelve a estirarse. Los músculos se unen a los huesos mediante cuerdas fuertes llamadas tendones. Otros dos tipos de músculo funcionan sin que les des órdenes: el músculo del corazón y el músculo liso del intestino y de los vasos sanguíneos.
Un armazón de 206 huesos
A continuación los músculos se desvanecen y el esqueleto queda solo. Una persona adulta tiene 206 huesos. Un recién nacido tiene más, entre 270 y 300 aproximadamente, porque muchos huesos pequeños aún están separados y se sueldan entre sí a medida que el niño crece. El esqueleto cumple cuatro tareas: sostiene el cuerpo, protege órganos blandos como el cerebro y los pulmones, da a los músculos un punto del que tirar y almacena minerales. Dentro de muchos huesos hay médula, donde se fabrican las células de la sangre. El esqueleto tiene un capítulo propio, así que aquí basta con disfrutar de su forma.
Órganos y sistemas de órganos
El esqueleto se abre como una jaula y los órganos brillan en su interior. Un órgano es un grupo de tejidos que hacen juntos un mismo trabajo: el corazón bombea, los pulmones intercambian gases, el estómago y el intestino digieren, los riñones filtran la sangre y el hígado, de unos 1,5 kilogramos el órgano interno más grande, tiene cientos de funciones. Los órganos se alían en sistemas, y los libros de texto suelen contar once, del sistema nervioso al digestivo. Prueba el deslizador de desmontar en el laboratorio: los sistemas se separan unos de otros y verás lo apretados que están en realidad.
El cableado y las tuberías
La última capa es la que conecta todas las demás. Los vasos sanguíneos llegan a cada rincón del cuerpo, desde arterias gruesas como una manguera de jardín hasta capilares tan estrechos que los glóbulos rojos pasan en fila india. Puestos uno tras otro, todos los vasos sumarían decenas de miles de kilómetros. A su lado corren los nervios, que parten del cerebro y de la médula espinal hacia la piel, los músculos y los órganos. Pulsa montar en el laboratorio y mira cómo cada capa vuelve a su sitio, con los nervios y los vasos metiéndose en todas ellas.
Cómo cooperan las capas
Piensa en coger una taza. Tus ojos la localizan y los nervios llevan ese mensaje al cerebro. El cerebro envía órdenes por otros nervios, los músculos tiran de los huesos y las articulaciones se doblan. Mientras tanto, el corazón manda más sangre a los músculos que trabajan y los pulmones traen el oxígeno que ellos queman. Ninguna capa trabaja sola. Esta es la gran idea de todo el libro: el cuerpo es un equipo de sistemas, y cada capítulo siguiente se acerca a un miembro del equipo, de los huesos y el cerebro a las células de las que todos están hechos.
En cifras
- 206
- huesos en el esqueleto de un adulto
- ≈ 600
- músculos esqueléticos: tiran, nunca empujan
- ≈ 1,5–2 m²
- superficie de la piel de un adulto