Capítulo 1 · De la superficie a la fosa de las Marianas, 0–11.000 m
En lo hondo del agua
Imagina que buceas
Imagina que estás al borde de una piscina, luego entras en el mar y empiezas a hundirte. Antes siquiera de mojarte, algo ya te está presionando. El aire sobre tu cabeza pesa cerca de 1 kilogramo por cada centímetro cuadrado de tu cuerpo. A esa presión la llamamos 1 atmósfera, o 1 atm, y no la notamos porque el interior de nuestro cuerpo empuja con la misma fuerza. Ahora mira la imagen junto al texto. El buceador cuelga justo bajo la superficie, y el primer número del laboratorio marca 1 atm. Arrastra un poco el deslizador de profundidad y verás cómo ese número empieza a subir.
Diez metros, una atmósfera más
El agua pesa. Una columna de agua de mar de 10 metros de altura pesa más o menos lo mismo que toda la columna de aire que hay encima, así que cada 10 metros de profundidad suman cerca de 1 atm. La regla es presión = 1 + profundidad / 10, con la profundidad en metros. Ejemplo resuelto a 30 m: 1 + 30 / 10 = 4 atm. Una atmósfera es el aire y las otras tres son el agua. Sobre cada centímetro cuadrado de tu piel hay ahora unos 4 kilogramos. Lleva el deslizador a 30 m en el laboratorio y comprueba tú mismo el resultado.
Por qué se encoge un globo
Los gases se pueden comprimir, y la regla se llama ley de Boyle: cuando la presión se duplica, el volumen se reduce a la mitad. Un globo que contiene un litro en la superficie contiene medio litro a 10 m, donde la presión es de 2 atm, y un cuarto de litro a 30 m, donde es de 4 atm. Tus oídos, tus senos nasales y tu máscara también son espacios de aire, por eso un buceador los iguala con suavidad al descender. La misma ley trae un aviso para la subida: un buceador con botella nunca debe contener la respiración mientras asciende, porque el aire de los pulmones se expande y puede sobrellenarlos.
El mar pierde sus colores
La luz no llega lejos en el agua. El rojo se absorbe primero y se apaga en los primeros 5 a 10 metros, luego desaparecen el naranja y el amarillo, y el azul llega más hondo. Por eso el mar se ve azul y un pez rojo se ve gris en las profundidades. Por debajo de unos 200 metros empieza la zona crepuscular, donde solo queda un tenue resplandor azul. Por debajo de unos 1.000 metros no hay nada de luz solar, en la zona de medianoche. El mar profundo también es frío, normalmente de solo 2 a 4 grados Celsius. Desliza la profundidad y mira cómo cambia el color del agua.
Los límites del cuerpo
El cuerpo está hecho para el aire a 1 atm, y protesta cuando la presión crece. El buceo recreativo con botella suele quedarse entre los 30 y los 40 metros. Desde unos 30 m mucha gente siente narcosis por nitrógeno, una confusión soñadora parecida a estar achispado. Bajo presión, el nitrógeno del gas que respiras se disuelve en la sangre; si el buceador sube demasiado deprisa, forma burbujas, y eso es la enfermedad por descompresión, conocida como «mal de los buzos». Por eso los buceadores suben despacio y hacen paradas en el ascenso. El buceo solo se aprende con un instructor cualificado, nunca con un libro o un vídeo.
Una respiración, 214 metros
Un buceador en apnea no lleva botella y desciende con una sola respiración. En 2007 el austriaco Herbert Nitsch llegó a 214 metros en la modalidad sin límites, en la que un trineo con peso lleva al buceador hacia abajo. A esa profundidad la presión era de unas 1 + 214 / 10 = 22,4 atm, más de veinte veces la que sentimos en la superficie. Estas inmersiones son extremadamente peligrosas incluso para los campeones. Los animales lo hacen a diario: un cachalote caza a unos 2.000 metros y aguanta la respiración más o menos una hora.
El fondo del mundo
El lugar más profundo que se conoce del océano es el Challenger Deep, en la fosa de las Marianas, entre 10.900 y 11.000 metros bajo la superficie; la cifra que se cita a menudo es 10.935 metros. La presión allí es de aproximadamente 1 + 10.935 / 10, o sea unas 1.100 atm, cerca de una tonelada por cada centímetro cuadrado. Dos hombres lo alcanzaron por primera vez en el batiscafo Trieste en 1960: Jacques Piccard y Don Walsh. En 2012 el cineasta James Cameron bajó solo. Incluso aquí hay vida: un pez babosa vive a unos 8.000 metros. Lleva el deslizador hasta el final para ver el fondo.
En cifras
- +1 atm
- suma cada 10 m de agua de mar
- 4 atm
- presión a 30 m: 1 + 30 / 10
- ≈ 1.100 atm
- en el Challenger Deep, unos 10.935 m