Capítulo 9 · 753 a. C. – 117 d. C.
Roma: de ciudad a imperio
De aldea a República
Según la leyenda, los hermanos gemelos Rómulo y Remo, criados por una loba, fundaron Roma en 753 a. C. La arqueología muestra que en el siglo VIII a. C. ya había aldeas en las colinas, y que la leyenda es un relato posterior. Roma empezó con reyes. Luego, en 509 a. C., cuentan los historiadores romanos, los ciudadanos expulsaron al último rey y fundaron una República. El poder se repartía entre el Senado y dos cónsules elegidos solo por un año. Este sistema se ideó para impedir que un solo hombre gobernara. Durante siglos funcionó, mientras Roma conquistaba Italia y después tierras al otro lado del mar.
El primer emperador
Las guerras entre generales ambiciosos desgarraron la República. Julio César fue asesinado en 44 a. C., y su heredero adoptivo, Octavio, ganó la última guerra civil. En 27 a. C. el Senado le dio el nombre de Augusto, «el venerable». Aseguró que había restaurado la República y se llamó solo «primer ciudadano», pero en realidad el poder lo tenía ya un solo hombre. Los historiadores lo cuentan como el primer emperador. Su mandato abrió un largo periodo de paz relativa, la Pax Romana, que duró unos dos siglos.
Calzadas, agua y «nuestro mar»
En el siglo I d. C. el Imperio es una red. Soldados, comerciantes y mensajeros viajaban por más de 80.000 kilómetros de calzadas principales pavimentadas en su apogeo. Los acueductos, sobre altos arcos de piedra como el puente del Gard, en Francia, llevaban agua potable a las ciudades, y solo Roma tenía once. Los romanos llamaban al Mediterráneo mare nostrum, «nuestro mar», porque lo rodeaban sus provincias, y el grano de Egipto lo cruzaba para alimentar a la capital. El latín se extendió con el ejército y fue el antepasado del italiano, el español y el francés.
79 d. C.: la montaña despierta
El Vesubio llevaba siglos tranquilo, y sus fértiles laderas sobre la bahía de Nápoles estaban cubiertas de granjas y viñedos. En el año 79 d. C. entró en erupción. Tenemos un testigo: Plinio el Joven, que entonces tenía diecisiete años, miró desde el otro lado de la bahía y describió una nube con forma de pino piñonero. Su tío, Plinio el Viejo, zarpó para ayudar y murió. La tradición dice que ocurrió el 24 de agosto, pero en 2018 los arqueólogos hallaron en Pompeya una inscripción hecha con carbón que parece llevar una fecha de octubre. Los expertos aún discuten en qué mes fue.
Ciudades sepultadas
Durante horas llovió piedra pómez sobre Pompeya, hasta que los techos se hundieron por el peso. Después, nubes calientes de ceniza y gas, llamadas oleadas piroclásticas, barrieron las ciudades. Pompeya quedó bajo entre cuatro y seis metros de ceniza y piedra pómez, y Herculano quedó sellada bajo aún más. Mucha gente escapó, pero se han encontrado más de mil cuerpos. La ceniza conservó hogazas de pan, pinturas murales, rótulos de tiendas y grafitis. Herculano se redescubrió en 1738 y Pompeya en 1748. Los huecos que dejaron los cuerpos en la ceniza se rellenaron de yeso en la década de 1860.
El Imperio en su máxima extensión
En 117 d. C. el Imperio romano alcanzó su mayor extensión bajo el emperador Trajano. Se extendía de Britania al Éufrates y abarcaba unos cinco millones de kilómetros cuadrados. Según las estimaciones, albergaba a varias decenas de millones de personas, quizá una quinta parte de la humanidad. La columna de Trajano, en Roma, aún cuenta sus victorias en piedra. Los límites ya eran difíciles de defender, y su sucesor Adriano abandonó parte de las nuevas tierras de oriente. Cómo cambió y acabó el Imperio es una historia para más adelante.
En cifras
- 79 d. C.
- el Vesubio entra en erupción y sepulta Pompeya
- 80.000 km
- de calzadas romanas pavimentadas en su apogeo
- ~5 M km²
- el Imperio en su máxima extensión, 117 d. C.