Capítulo 2 · Hacia 130 a. C. – 1300 d. C.
La Ruta de la Seda
Zhang Qian viaja al oeste
Un globo gira, y una fila de camellos parte de Chang’an, la actual Xi’an, hacia el sol poniente. Entre aproximadamente 138 y 126 a. C. el enviado Zhang Qian viajó al oeste por encargo del emperador Wu de los Han para buscar aliados contra los xiongnu. Lo capturaron, vivió años entre nómadas y volvió con noticias de los reinos de Asia Central y de los famosos caballos de Fergana. Las rutas comerciales crecieron pronto. El nombre Ruta de la Seda lo acuñó solo en 1877 el geógrafo alemán Ferdinand von Richthofen. Era una red de caminos, de unos 6.400 kilómetros entre Chang’an y el Mediterráneo, y casi nadie los recorría enteros.
Lo que llevaban las caravanas
Se descargan los fardos y brillan de color: rollos de seda, sacos de especias, cuencos de vidrio, haces de papel y fuertes caballos atados con cuerdas. Las mercancías cambiaban de manos una y otra vez en las ciudades de los oasis, así que cada mercader cubría solo un tramo corto. Pero las rutas llevaban más que mercancías. El budismo viajó de la India a China, y el islam, el cristianismo y el maniqueísmo se movieron por los mismos caminos, junto con sistemas de numeración, canciones y recetas. Los historiadores creen que también viajaron las enfermedades. Lo sabemos por monedas, tejidos y manuscritos hallados en ciudades del desierto como Dunhuang, donde una cueva sellada guardaba decenas de miles de documentos.
Una casa para el saber
La imagen pasa a una ciudad redonda junto al Tigris. Bagdad se fundó en 762, y en el siglo IX los califas abasíes apoyaron a los sabios de la Casa de la Sabiduría, que se dedicaron a traducir al árabe libros griegos, persas e indios. Los historiadores aún debaten cómo estaba organizada exactamente, si como biblioteca, como academia o como ambas cosas. Un sabio, Muhammad al-Juarismi, escribió hacia 820 un libro sobre cómo resolver ecuaciones equilibrándolas. Su palabra al-jabr nos dio la palabra álgebra, y su propio nombre nos dio la palabra algoritmo. Conocimientos de muchas tierras se encontraron en aquellos estantes y más tarde se transmitieron a Europa.
Cómo vemos
Ahora la luz entra por un único agujero pequeño en una habitación oscura y dibuja una imagen boca abajo en la pared. Ibn al-Haytham, que trabajó en El Cairo, escribió su Libro de óptica entre 1011 y 1021 aproximadamente. Sostuvo, contra ideas más antiguas, que vemos porque la luz entra en el ojo y no porque salga de él, y comprobó sus afirmaciones con experimentos. Muchos historiadores lo llaman uno de los primeros pioneros del método experimental, aunque otros señalan que sabios anteriores también ponían a prueba sus ideas. Su libro se tradujo al latín y lo leyeron científicos europeos siglos después. Muestra que los caminos del comercio eran también caminos de ideas.
El papel va hacia el oeste
Una hoja de papel se levanta de una cuba y se seca al sol. Según la tradición, el funcionario de la corte Cai Lun presentó el papel al emperador chino en el año 105 d. C., aunque los arqueólogos han hallado en China fragmentos de papel más antiguos. El papel llegó a Samarcanda en el siglo VIII, y Bagdad tuvo una fábrica de papel hacia 793. Una historia popular dice que el secreto se difundió tras la batalla de Talas, en 751, cuando prisioneros chinos enseñaron a sus captores árabes. Los historiadores la tratan como una tradición con pocas pruebas firmes. Lo seguro es que el papel era más barato que el pergamino, de modo que se multiplicaron los libros, las cartas y los registros, y llegó a España y a la Europa cristiana en el siglo XII.
El puente mongol
Jinetes galopan por todo el mapa y las fronteras se funden en un solo color. Gengis Kan unió las tribus mongolas en 1206, y sus sucesores construyeron el mayor imperio terrestre continuo de la historia, de unos 24 millones de kilómetros cuadrados en su apogeo. Las conquistas mataron a un número enorme de personas y destruyeron ciudades, y eso no se puede dejar de lado. Sin embargo, cuando las tierras quedaron bajo un mismo gobierno, viajar y comerciar se volvió más seguro, una época a veces llamada Pax Mongolica. Hacia 1271 el veneciano Marco Polo partió hacia Asia y regresó en 1295. Su libro describe China, aunque algunos estudiosos dudan de que viera todo lo que escribió, y la cuestión sigue debatiéndose.
En cifras
- 6.400 km
- de Chang’an al Mediterráneo
- h. 820
- el libro de al-Juarismi nos da la palabra álgebra
- 24 M km²
- el Imperio mongol en su máxima extensión