Capítulo 3 · Hacia 1040 – 1520
La revolución de la imprenta
El largo trabajo del escriba
Una vela parpadea y una pluma rasca una hoja de piel de ternera. Antes de la imprenta, todo libro en Europa se copiaba a mano, normalmente por monjes o escribas profesionales, y un libro largo podía llevar muchos meses. El pergamino se hacía con pieles de animales, de modo que una sola Biblia podía necesitar las pieles de cientos de animales. Los libros eran raros y caros, y con cada copia se colaban errores. Solo las iglesias, las cortes y las familias ricas tenían más de unos pocos. Sabemos cómo trabajaban los escribas por miles de manuscritos conservados, con sus correcciones y alguna que otra nota cansada al margen.
Letras de barro en China
Pequeños bloques de barro, cada uno con un carácter, se ordenan en un marco de hierro y se entintan. La impresión en sí era más antigua en China: con planchas de madera talladas se produjo el Sutra del Diamante en el año 868 d. C., el libro impreso fechado más antiguo. Hacia 1040 el artesano Bi Sheng hizo caracteres de barro sueltos que se podían reutilizar. Lo sabemos por el erudito Shen Kuo, que describió el método en sus Ensayos del estanque de los sueños. El tipo de barro se rompía con facilidad, y el chino necesita miles de caracteres, así que las planchas de madera siguieron siendo populares. En Corea los impresores fundían tipos móviles de metal en el siglo XIII, y el libro impreso así más antiguo que se conserva es el Jikji de 1377.
El taller de Gutenberg
Ahora un pesado tornillo de madera desciende y presiona una hoja contra letras de metal entintadas. Hacia 1450 Johannes Gutenberg, en Maguncia, combinó varias herramientas: letras fundidas en un molde con una aleación de plomo, estaño y antimonio, una tinta a base de aceite que se adhería al metal y una prensa adaptada de las que se usaban para el vino y las aceitunas. Las letras fundidas eran idénticas y se podían reutilizar para cualquier texto. Gutenberg pidió dinero prestado para empezar, y un pleito que le puso su inversor Johann Fust en 1455 es uno de los pocos documentos que nos hablan de él. La idea de una página rápida y repetible cambió la forma de hacer los textos.
La Biblia de Gutenberg
Filas de páginas impresas cuelgan para secarse, y luego se doblan y se encuadernan. La Biblia de Gutenberg, terminada hacia 1455, tiene 42 líneas en la mayoría de sus páginas, y se hicieron unos 180 ejemplares, algunos en papel y otros en vitela. Unos 50 se conservan completos o en parte. Varias bibliotecas, entre ellas la British Library, han digitalizado sus ejemplares para que cualquiera pueda ver las páginas. Cada página se componía letra a letra, pero los tipos de metal se podían reutilizar en otras páginas, así que un taller podía producir una edición entera de copias idénticas. Los impresores trabajaban ya como empresarios y elegían los libros según lo que se vendería.
Un diluvio de libros
Pilas de libros se amontonan y se extienden por un mapa salpicado de ciudades. Hacia 1500 había impresores en bastante más de 200 ciudades europeas, y los historiadores calculan que se hicieron entre unos 8 y 20 millones de ejemplares de los primeros libros impresos, llamados incunables. El margen es amplio porque se perdieron muchos libros y contarlos es difícil. Los libros se abarataron, de modo que mercaderes, abogados, médicos y lectores corrientes podían comprarlos. Los impresores también ayudaron a normalizar la ortografía e introdujeron los números de página, las tablas de contenido y los índices alfabéticos, que facilitaron buscar en los libros.
Palabras que viajan
Octavillas vuelan desde una ciudad y aparecen en muchas otras. En 1517 el monje Martín Lutero escribió en Wittenberg sus 95 tesis contra la venta de indulgencias. Que las clavara en la puerta de la iglesia es una tradición que los historiadores ponen en duda, pero sus textos se imprimieron y se reimprimieron, sin duda, por toda Alemania y más allá en cuestión de semanas. La imprenta ayudó a la Reforma, pero también a sus adversarios, que imprimieron respuestas. Más tarde la misma tecnología llevó libros científicos, mapas y, desde 1665, las primeras revistas científicas. La imprenta difundió por igual conocimiento, rumores y propaganda, y los lectores aún necesitan comprobar sus fuentes.
En cifras
- ~1040
- Bi Sheng crea tipos móviles de barro en China
- ~180
- ejemplares de la Biblia de Gutenberg, hacia 1455
- 8–20 M
- libros impresos estimados hacia el año 1500